Educación caninaEducación infantil

¿Los niños y los perros deben compartir casa? ¿Qué beneficios comporta? El artículo de hoy trata de un tema que no está muy escuchado o a veces ni siquiera le damos la importancia que tiene, pero que seguro que muchos de vosotros se verá reflejado.

Para empezar, quedemos decir que este artículo está pensado por dos personas que vienen de mundos laborales diferentes: una educadora canina y una educadora de infantil y primaria. Aún así, si se analizan bien, las dos tenemos un vertiente común: la educación y la responsabilidad.

Nos presentamos:

Por un lado, uno de los objetivos principales de la profesión de Helena, educadora canina, es trabajar para que perros y humanos se entiendan y puedan convivir en armonía. Teniendo en cuenta las necesidades de todos los integrantes de la familia.

Al mismo tiempo, uno de los objetivos fundamentales de la profesión de Laia, educadora infantil y de primaria, es acercar a los niños a la naturaleza, para que estos puedan conectar con ella y crear un vínculo entre los seres humanos y los animales.

Si alguien de vosotros ha vivido con perros, estará con nosotras en qué es una experiencia única.

Una experiencia, que seguro, nos gustaría que vivieran también nuestros hijos/as. Aunque también hay la posibilidad de no compartir este pensamiento o, desgraciadamente, haber tenido alguna mala experiencia hacia los perros. En este caso, puede ser que la opción de compartir la vida con un perro sea más un cúmulo de responsabilidades y trabajo que una experiencia inigualable.

Sin embargo, es importante tener claro que es una responsabilidad que te acompañará muchos años. Por eso tiene que ser una decisión conjunta, donde todos los integrantes de la familia estén de acuerdo y tengan un papel en esta etapa.

En otras palabras, los animales nos ayudan a conectar con la naturaleza, y este contacto refuerza el equilibrio de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Podemos decir, entonces, que existe un vínculo muy fuerte entre los seres humanos y los animales.

Es por esta razón que convivir con un animal puede resultar muy beneficioso para los niños. En el ámbito educativo es un apoyo más a tener en cuenta, puesto que tener una mascota, implica asumir una responsabilidad: tener cura del animal.

Beneficios que conlleva la convivencia con un animal de compañía:

Hoy en día tenemos evidencias científicas que confirman los beneficios que comporta la convivencia con un animal de compañía. En este caso, os hablaremos de los perros:

Refuerzo del sistema inmunológico

Al estar expuestos a diferentes microbios, los niños tienen un riesgo menor de sufrir alergias, rinitis o enfermedades respiratorias relacionadas, como el asma. Compartir experiencias con el perro los aleja también de problemas cardiovasculares relacionados con el sedentarismo, ya que aumenta significativamente el ejercicio físico diario.

Sentido de la responsabilidad:

Convivir con un perro es sinónimo de rutinas y para mantener estas rutinas necesitamos ser responsables y constantes. Cuidar de un perro requiere unas rutinas fijas como sacarlo a pasear, darle comer y llenar el agua, tener cura de su salud, jugar con él…

Por consecuencia, los niños que se relacionan con animales, disfrutan de un vínculo afectivo que hace mejorar su empatía al mismo tiempo que su responsabilidad.

Podemos decir que una relación de amistad con otra especie, es toda una experiencia que favorece y refuerza la gestión de las propias emociones.

Aumento de la autoestima:

Varios estudios confirman que si se trabaja de manera adecuada, la relación perro-niño aumenta su autoestima y reduce los signos de estrés y ansiedad. Un niño que tiene una buena relación con su perro se siendo querido, valorado y protegido.

Mejora de las habilidades sociales:

El perro se convertirá en un compañero de vida, un amigo con el que compartir muchas experiencias. Aprender a relacionarse y comprender el perro aumentará la capacidad de empatía del niño y será capaz de generalizar este respeto hacia el mundo animal.

¿Habéis oído hablar de las terapias asistidas con perros para niños autistas? ¡Están obteniendo unos excelentes resultados!

Mejora del círculo familiar:

Repartir las tareas entre todos los integrantes de la familia y explicar al niño qué hacemos y cómo lo hacemos lo invita a participar en un futuro: vigilar que el perro tenga agua y avisar si no queda, respetar el descanso del animal, saber donde está el material de paseo… ¡Fomenta el trabajo en equipo!

Desarrollo psicomotor:

Jugar con el perro, ir de excursión al campo… Estas actividades con una mezcla de risas y diversión van acompañadas de una mejora en el desarrollo psicomotor del niño. Además de interactuar de diferentes maneras con la naturaleza y valorar los pequeños detalles que los perros nos regalan cada día: recibir una caricia, jugar juntos, recibir la pelota…

 

Al fin y al cabo, compartir vida con un perro es la ecuación perfecta: sentimientos positivos, responsabilidad y aprendizaje que os recomiendamos vivir. Los animales nos aportan compañía, nos entretienen, nos enseñan a ser responsables, aportan alegría, mejoran la autoestima, y sobre todo enseñan a los niños a querer y respetar las diferencias.

¿Ya tienes un perro? ¡Genial! Este apartado te interesa.

En primer lugar, antes de que llegue el bebé a casa es importante empezar a preparar al perro.

Es bastante habitual el pensamiento que el perro es el que se tiene que adaptar al bebé y se trabaja sólo cuando el niño llega a casa. Pero la realidad no es esta, es cosa de todos los integrantes de la familia, todos se tienen que adaptar a la nueva vida que empieza.

Por lo tanto, es importante tener conciencia de cuáles serán los horarios cuando el bebé llegue a casa, qué necesita el bebé y qué necesita el perro. Y ayudarlos paralelamente en este proceso de adaptación.

Educaremos tanto al perro como el niño.

Si tienes dudas o necesitas ayuda, contacta con un profesional del comportamiento canino porque os acompañe en el proceso.

La adaptación, uno de los periodos más importantes a tener en cuenta.

Después, para poder convivir todos en casa, es importante que se trabaje la adaptación.

Esta adaptación será no sólo para el perro sino que dependerá de todos los miembros de la familia. Aquí tenéis unos cuántos consejos y elementos a tener en cuenta:

Rutina coherente:

Es importante adaptar gradualmente al perro a la rutina que tendrá cuando llegue el niño a casa. Una buena idea puede ser hacer una partición de las tareas teniendo en cuenta la nueva rutina:

  • Paseo: cambiar gradualmente los horarios, si es necesario.
  • Ratos de tranquilidad: el descanso es muy importante para cuidar la salud física y psicológica del animal.
  • Trabajo en equipo: modificar o intercambiar gradualmente la persona encargada de los paseos.

Una vez el perro haya adaptado su rutina a la nueva situación familiar se tiene que mantener y cuando el niño sea más grande puede ayudar a participar en ella: dar la comida, salir a pasear con él, jugar…

Educación canina básica:

Enseñar al perro habilitados útiles para controlar la situación en un momento dado, por ejemplo:

  • Sentarse y esperar.
  • Estar tranquilo.
  • Ir a su sitio.

Es importante trabajar desde el primer día los límites que se quiere educar al perro al contacto con el bebé. Es decir, educar con el respecto al bebé, la cura e higiene, etc.

Gestión emocional:

Trabajar el autocontrol en el perro es, probablemente, una de las conductas que más recomendamos. Con el autocontrol aumentan los paseos tranquilos, la capacidad de salir calmado de casa y la posibilidad de tener momentos de tranquilidad después de los paseos.

Remarcamos que es ideal que el perro tenga una buena gestión emocional, pues en algunos momentos pasará a un segundo plano y si no hay una buena educación emocional puede comportar algunos inconvenientes.

Prevención de problemas de conducta:

Las primeras interacciones con el bebé suelen ser con caricias y juego, por eso es muy recomendable:

  • Tener una rutina de juego estructurada
  • Enseñar al perro a soltar un objeto a cambio de recompensas
  • Enseñarlo a compartir objetos…

Conducta social:

Mantener la interacción con los otros perros, jugar, correr, ensuciarse…No nos tenemos que olvidar de dejar que el perro sea perro, tiene que liberar energía y estrés cada día.

Crear una zona segura:

El último punto, uno de los más importantes y resolutivos. Crear un espacio seguro donde el perro puede descansar y no se lo molesta es primordial por la salud psicológica del animal.

Podéis utilizar parques para perros o acondicionar una habitación de la casa y poner una barrera para niños. Es interesante que la barrera tenga visibilidad, de este modo tanto el perro como el niño aprenden a respetar el espacio del otro.

  • Importante: Acostumbrar al perro a estar en este espacio requiere tiempo y paciencia. Queremos que asocie este espacio con cosas positivas y tranquilidad, nunca lo castigaremos allá. Es conveniente pedir ayuda a un profesional para hacer la asociación correcta.

“Si quieres adoptar un perro, es muy importante que pidas ayuda a un profesional antes de hacerlo. Hay muchos factores que se deben tener en cuenta: rutinas, estilo de vida, vivienda… Nosotros podemos ayudarte en el proceso.”

Artículo escrito por:

Laia Pujol, directora y educadora de la Llar d’infants el Cargol.

Helena Castro, directora y educadora canina de Bewoof.

 

 

 

«No hay mejor terapia en la tierra, que un cachorro lamiéndote la cara.» Ben Williams

“El perro le enseña al niño la fidelidad, la perseverancia…y a dar tres vueltas antes de acostarse” Robert Charles Benchey

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