Educación caninaPerro urbano

¿Has pensado alguna vez en enseñar obediencia funcional a tu perro? Habitualmente me encuentro con perros entrenados por sus guías que responden a un montón de habilidades a cambio de un premio. Perros que responden de forma rápida e incluso “de memoria”: me siento, me tumbo, doy la patita y recibiré un premio.

Me explico, hablo de perros a los que rutinariamente se les pide una habilidad tras otra, de manera tan ordenada que al final el perro opta por anticiparse. Quiere acabar cuanto antes para recibir el trofeo.

Especifico que no es ninguna crítica. Me gusta ver como el humano invierte tiempo en enseñar nuevos conocimientos a su perro y pasar ratos divertidos con él.

En este artículo hablaré de las distintas funcionalidades que se le puede dar a una habilidad simple como el sentarse o tumbarse. Además iré un poco más allá y sacaré partido a esta predisposición y motivación por parte del binomio guía-perro.

Con este blog pretendo daros ideas para probar con vuestros perros, dar un enfoque diferente al entrenamiento diario del perro urbano.

Voy a empezar hablando de las habilidades más conocidas: siéntate, túmbate, permanencias (quieto), respuesta a la llamada (ven aquí), sube-baja.

Habilidad “siéntate”:

Habitualmente es la habilidad número 1 del inicio de una sucesión de habilidades. Prueba de pedirle a tu perro esta habilidad cuando quieras potenciar su concentración en ti.

  • Por ejemplo: antes de iniciar juegos interactivos puede ser un indicativo de que la actividad va a empezar pero debe concentrarse y esperar a que le demos el ‘okey’ para empezar.
  • Otro ejemplo podría ser pedirle la habilidad únicamente para que nos preste atención. Podéis trabajarlo en momentos donde el perro empieza a desconectar de vosotros, hay muchos estímulos (perros, pelotas, coches..). Os recomiendo tomar distancia de los estímulos, para empezar, y ayudaros con un premio o juguete.

Habilidad “túmbate”:

Para mi, en obediencia urbana, debe ser un sinónimo de calma y auto-gesión.

Puedes empezar aumentando la exigencia del ejercicio: pídele que se tumbe y premia la permanencia del ejercicio. Aumenta el tiempo de manera progresiva: aguanta 10 segundos, 15 segundos, etc.

¡Estás enseñándole a tener paciencia y confianza en tí!

Las permanencias “quieto”:

¿Qué sentido puede tener pedirle a nuestro perro que se quede quieto? Hablando siempre en un contexto urbano.

A mi me gusta ver esta habilidad como un juego, no como una imposición.

Por este motivo avanzo poco a poco y si, hay error, vuelvo a empezar el ejercicio. Es un poco artificial pedirle a un animal que esté totalmente quieto, por qué si. Por eso se me plantea la siguiente pregunta:

¿En qué momento le pedirías una permanencia a tu perro?

Por ese motivo es importante saber en qué momentos se lo pediremos, qué funcionalidad le daremos y, sobretodo, hacerlo sin forzar al animal y procurando trabajarlo en un ambiente positivo o neutro.

Además, vamos a premiar mucho este ejercicio, y es nuestra responsabilidad saber escoger los mejores entornos para empezar a trabajar esta actividad: en casa, bosque, zonas de tranquilas en general.

Más adelante añadiremos distracciones: más distancia, entornos diferentes, estímulos controlados, juguetes, personas, perros…

En conclusión, trabajar una permanencia es una habilidad muy completa: trabaja el autocontrol, la concentración, la independencia y el vínculo con tu perro. Pero debemos tener en cuenta todos los factores para no inhibir a nuestro perro.

*Vamos a diferenciar esta habilidad del estar calmado en una terraza.

La respuesta a la llamada “ ven aquí”:

Ésta es una de las habilidades más demandadas en las clases de educación canina.

Es importante que nuestro perro sea capaz de acudir a la llamada en cualquier situación: en el parque con otros perros, en situaciones de riesgo, playa, bosque, excursiones…

  • Un truco: llama a tu perro por qué sí y prémiale por venir y quedarse contigo. No lo llames únicamente cuando quieras a csa.¡Son grandes asociadores! Si siempre lo llamas cuando te vas a ir… No querrá venir.

Las habilidades “sube – baja”:

Estas habilidades que se suelen enseñar cuando “ya existe el problema”. Cuando el perro se sube a la cama, a la mesa o al sofá y no queremos que lo haga. Habitualmente como un castigo/aviso de que no lo está haciendo bien.

¿Tu perro sabe qué puede hacer y qué no?

No podemos esperar que nuestro perro entienda las normas de la casa si antes no se las enseñamos.

Empieza enseñándole subir y bajar con diferentes objetos, superfícies. Más adelante le podrás pedir que baje de esos sitios que noq uieres que suba, sin confrontación. 

Prueba de enseñarselo en el coche, superfícies de la calle, etc.

Una vez hemos hablado de las habilidades más conocidas, me gustaría profundizar un poco más.

Las manipulaciones:

Acostumbrar a nuestro perro a ser manipulado le va a ayudar en las visitas al veterinario, su relación con los más peques de la casa, si tiene algún problema de salud…

Es importante que desde el primer dia vayamos acariciando todas las partes del cuerpo de nuestro perro. Siempre teniendo en cuenta su personalidad, su història y entendamos hasta dónde podemos llegar para que no sea una experiencia negativa. No tenemos prisa, vamos a simular una exploración veterinaria con delicadeza.

Busca momentos tranquilos, ayúdate de premios… al final, esta actividad se convertirá en una situación normal, rutinaria.

Si tu perro no se deja manipular o no le gusta demasiado, contacta con nosotros. ¡Te ayudaremos!

El manejo de correa:

Aquí somos nosotros los que debemos aprender.

Un buen manejo de correa, evitando correcciones bruscas o tirones y usando un buen material aumentará la calidad de los paseos. Además de poder evitar conflictos de una manera más eficaz y, paralelamente, mejorará el vínculo y comunicación con tu perro.

¿Tienes dudas sobre qué material puede ir mejor para tu perro? ¡Contactanos!

 

Y por último, pero no menos importante…

¿Tu perro sabe “no hacer nada”?

Creo que es una de las habilidades menos conocidas y más importantes para tener un perro equilibrado, tranquilo y feliz en un entorno urbano.

A la mayoría de nosotros nos gusta ir con nuestro perro a diferentes lugares. Ya sea al bar de al lado de casa, al centro de la ciudad o coger el coche e irnos de camping, picnic, etc.

En situaciones en las que nuestro perro debe estar quieto, si o si, nos encontramos con un problema: se aburre.

En estas situaciones los perros empiezan a vocalizar, piden atención al propietario, muerden la correa, reaccionan con otros perros y personas en movimiento…

Por eso es importante enseñar a nuestro perro a aceptar que hay momentos en el día dónde se va a aburrir y no hay más. Para iniciarlo, puedes ayudarte de huesos o algún juguete rellenable (kong, por ejemplo).

Alejate de engañarlo con trocitos de tu comida para que se quede sentado. Así solo conseguimos aumentar sus expectativas y por consecuencia su frustración al no recibir más comida.

Esta conducta debe ser enseñada y, a veces, resulta difícil o delicada de enseñar. Si tu perro muestra conductas de frustración en situaciones parecidas te podemos ayudar y dar pautas para solucionarlo. Si quieres mejorar alguna conducta con tu perro, contacta con nosotros y te informaremos gratuitamente de cuál puede ser la mejor opción.

Obediencia funcional, el perro urbano.

Artículo escrito por Helena Castro

Bewoof – Educación Canina

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